Red Mentores UST

Por: Nicol Barahona Carvajal
Ingeniera Agrónoma, Especialista en Economía Circular y Sostenibilidad Exconsultora PDA para FAO RLC
Mentora en Red Mentores UST

El 29 de septiembre se ha designado como el día mundial para la Concienciación sobre las Pérdidas y Desperdicios Alimentarios (PDA), es por esto que hoy, quiero recordarles con este artículo, qué son las PDA y cómo podemos apoyar en su prevención y disminución para generar sistemas alimentarios más sostenibles, inclusivos y seguros.

Hablamos de PÉRDIDA cuando un alimento disminuye su calidad o cantidad al inicio de la cadena agroalimentaria, es decir, desde la cosecha (en campo) hasta la puerta de entrada del comercio mayorista o minorista. Y se define como DESPERDICIO, cuando esto ocurre desde la venta del alimento hasta su consumo.  

De acuerdo con lo últimos cálculos a nivel mundial, existe un 13% de Pérdida (FAO, 2022) y un 17% de Desperdicio de alimento (PNUMA, 2021). Estas cifras son terribles no solo pensando en la falta de alimento que personas padecen en el mundo, sino que también, por los impactos medioambientales que generan las PDA a lo largo de toda la cadena agroalimentaria.

Entonces ¿qué podemos hacer?

Algunas prácticas preventivas a nivel de campo que puedo destacar son:

  • Apoyo técnico para mejorar las prácticas en producción, cosecha y postcosecha, donde debería involucrase fuertemente los gobiernos locales y nacional, ya sea otorgando subsidios para mejorar las capacidades tecnológicas en campo para conservación de los alimentos, como también involucrar a los centros de investigación y a la academia, para la transferencia de conocimientos y respaldo para uso de las tecnologías y prácticas mejoradas, que vayan de la mano con la sostenibilidad.
  • Organizarse, asociarse o formar cooperativas. Esto permitiría que aquellos productores con menor producción puedan hacer llegar sus productos a los consumidores, ya que tendrán más fácilmente acuerdos previos para venta y distribución, así no perder alimentos por no poder ser vendidos.
  • Agregar valor a sus productos. Ya sea por convertirlos en subproductos (deshidratados, IV gama, conservas, etc) aprovechando potenciales pérdidas por descarte estético del alimento, o dando un sello de origen, para identificar los productos como de agricultura familiar, productos respetuosos con el medio ambiente u otros, que resalten las características diferenciadas de alimentos poco consumidos por desconocimiento.
  • Destacar el comercio local o Circuitos cortos de comercialización. Dar posibilidades de comercialización en la misma comunidad. Esto no solo beneficiaría a los productores, dinamizando sus economías y obteniendo mejores precios de manera directa, sino que también en países con bajos ingresos, como los de Latinoamérica y El Caribe, permitiría que los consumidores pagaran menos por los productos ya que se evita el valor añadido muchos intermediarios, obtener alimentos mucho más frescos y conocer sus orígenes, lo que lleva a “valorar lo que consumen”, y a la larga, desperdiciar menos.

 

Y en cuanto al desperdicio, además de una fuerte campaña educacional a la población para que valoricen mucho más los alimentos, se pueden dar algunos consejos para evitar el desperdicio de alimentos en la fase del consumo:

  • Pensar y conocer las porciones que puedo consumir. Tanto para servir un plato en casa como para pedir en restaurante, cafetería o cualquier local de alimento preparado, debo conocer cuál es mi capacidad de consumo, así evitar servirse más del que necesito, o también, que ¡no te de vergüenza pedir para llevar en el restaurante! Para consumir el mismo día el alimento o recuerda no tardar mucho en guardarlo en refrigerador y consumirlo pronto.
  • Lo primero en comprarse es lo primero en consumirse. Cuando compres alimentos fíjate en cuanto tiempo se mantienen frescos, por ejemplo, si son pescados, mariscos, lácteos o derivados frescos, por lo general deben consumirse en no más de 3 días, al menos que estén al vacío, congelados o tengan fechas de caducidad en su envase. En el caso de verduras de hojas, por lo general duran 1 semana refrigeradas correctamente, otras frutas y hortalizas pueden durar hasta 15 días. Lo importante es que, si ya sabes los tiempos, es organizar bien tu consumo y no dejar olvidado en la parte trasera del refrigerador los productos más perecibles.
  • Almacena correctamente los alimentos. Para refrigerar, siempre ocupa recipientes que cierren herméticamente los alimentos, así los mantendrás frescos por más tiempo. En alacenas o despensas, evita que llegue luz del sol directa o estén cerca de hornos que aceleren su descomposición. También es recomendable usar frascos de vidrios o de plásticos para uso alimentario, bien cerrados, para evitar que ingresen algunos insectos que contaminen tus alimentos y termines botándolos a la basura.

Todo esto debe ser una acción coordinada entre los múltiples actores de la cadena agroalimentaria, así que, por último, te invito a ser parte del “Team Tupperpara que portes tu pocillo y evites desperdiciar los alimentos en comercios de alimentos y utilicen menos contenedores desechables, ayudando doblemente al planeta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *